The green effect: ¿cómo nos influencia el color verde?

Desde el principio de los tiempos, el color del dinero y la naturaleza ha ejercido un efecto fascinante sobre nuestros ojos, nuestra conciencia y nuestros estados de ánimo. Un nuevo estudio científico revela el porqué

El verde era el color favorito de Nerón. Goethe lo describió como el matrimonio “tranquilizante” de los opuestos cromáticos amarillo y azul. George Washington lo calificó como algo “agradable a la vista”.

Los científicos lo valoran también, aunque desde otras perspectivas. La clorofila, el pigmento que hace que las plantas sean verdes, es la esencia de la fotosíntesis, un proceso electroquímico fundamental que sigue deslumbrando a quienes la estudian. Este fenómeno no sólo convierte la luz solar y el agua en los azúcares que comemos, sino que además genera el oxígeno que respiramos. Sin fotosíntesis “no habría formas superiores de vida en la Tierra”, declaró Petra Fromme, de la Universidad Estatal de Arizona.

En una sorprendente investigación realizada recientemente, los científicos han encontrado que la fotosíntesis productora de oxígeno podría ser mucho más antigua de lo que se pensaba hasta la fecha. La vegetación y la oxigenación de la Tierra, señalan los científicos, bien podrían haber comenzado poco después de que surgieran las primeras células vivientes. Los resultados de dicha investigación, apoyan propuestas recientes de que la fotosíntesis productora de oxígeno surgió unos mil millones de años antes de la fecha generalmente aceptada de hace 2,4 mil millones de años.

Otros investigadores buscan entender mejor por qué las plantas son verdes en primer lugar: por qué la clorofila rechaza gran parte de la luz solar que cae sobre la superficie de una hoja en lugar de usarla toda, un enfoque de cosecha de energía presuntamente más eficiente. ¿Por qué refleja la clorofila no sólo algunas de las partes verdes del espectro solar, sino también la mayor parte de las abundantes longitudes de onda no visibles, en la luz ultravioleta e infrarroja? Algunos investigadores tratan de modificar la clorofila y actores fotosintéticos relacionados para ampliar su rango de absorción lumínica, manipulaciones que podrían aplicarse para constuir mejores células fotovoltaicas o crear plantas de rápido crecimiento para alimentar a un mundo que crece vertiginosamente.

Robert Blankenship, profesor de biología y química que estudia la fotosíntesis en la Universidad de Washington, en San Luis (Missouri), comentó que las plantas no son adversas a la radiación solar verde, sino que generan otras moléculas de pigmentos que absorben hasta el 90% de la luz verde del sol. Pero el índice de reflexión del 10%, comparado con prácticamente el 0% para la luz visible azul y roja, hace toda la diferencia para nuestros ojos.

“Somos muy sensibles en la región verde, así que vemos el poquito que la planta no absorbe”, dijo Blankeship.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con nuestro enfoque?

Pues bien. El caso es que a los neurocientificos también les impresiona nuestra sensibilidad al verde. “El verde es la parte del espectro que es más brillante para nosotros”, indicó Bevil Conway, profesor asociado en la Universidad de Wellesley, en Massachusetts. “Nuestra maquinaria visual y nuestros fotorreceptores están optimizados para la parte media del espectro, los verdes y los amarillos”.

“De los tres tipos de conos embebidos en nuestras retinas, mediante los cuales detectamos e interpretamos el color”, dijo Conway, “dos de ellos registran su máxima sensibilidad a las longitudes de onda verdes de la luz”.

En encuestas internacionales de colores favoritos, el verde típicamente queda en segundo lugar, sólo detrás del azul. Nos atrae el verde como una señal de naturaleza, y la investigación ha mostrado que agregar sólo dos árboles y un cuadro de pasto a un proyecto habitacional dominado por el cemento puede mejorar la salud, el estado de ánimo y el desempeño escolar.

Por otro lado, muchas veces ignoramos el verde como telón de fondo. Los pintores lo usan cuando quieren hacer que los objetos retrocedan visualmente. El verde tiene relativamente poca “pegajosidad”: desaparece rápido de la memoria.

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Como argumenta el historiador Michel Pastoureau, de la Sorbona, en su estudio: “Green: The History of a Color”, la naturaleza combinatoria y a menudo inestable de muchos tintes y pinturas verdes pre-industriales, derivada de la mezcla de pigmentos amarillos y azules, puede explicar algunas de las asociaciones menos felices de este color.

“Desde el siglo XVI”, escribe Pastoureau, “las mesas de apuestas estaban cubiertas de paño verde, el color que simbolizaba el azar, los riesgos, la apuesta y el dinero que se puede ganar o perder”.

Mas tarde, los químicos inventaron tintes verdes mucho más estables, entre ellos la tinta de trióxido de dicromo que puso el verde en los billetes a partir de 1860. Esta tinta verde no puede ser destruida por ácido o base u otro agente químico, resiste a la decoloración, y es extremadamente difícil de falsificar.

En conclusión, el efecto verde va mucho más allá de su relacionamiento con lo saludable y los productos light. Además de remitir a lo natural y al dinero, nuestra visón está genéticamente optimizada para captar el espectro de los verdes, razones de sobra para explicar por qué el verde es el color favorito de casi la mayoría de las personas

Seguí descubriendo lo que dicen los colores de tu marca o negocio en este artículo.


Fuente: Natalie Angier – The New York Times International Weekly / Foto vía: lightcamhn.com